Cómo trabajamos.
Un proceso estructurado en cinco fases, adaptado a la naturaleza, complejidad y objetivos de cada operación.
Análisis y definición
Análisis inicial de la oportunidad, definición de objetivos y evaluación de las principales alternativas de actuación.
Estructuración
Definición de la estructura financiera, coordinación de los asesores externos y contrapartes necesarias.
Preparación
Desarrollo de los materiales de soporte, documentación financiera y preparación de la operación para su ejecución.
Ejecución
Interlocución con inversores y contrapartes, coordinación del proceso de análisis y acompañamiento durante la negociación de los principales términos económicos.
Cierre y seguimiento
Coordinación hasta la formalización de la operación y acompañamiento posterior conforme al alcance definido en el mandato.
Los plazos indicados son orientativos y dependerán de la naturaleza del mandato, la complejidad de la operación y la intervención de terceros.
Capital comprometido
El capital está disponible desde el inicio: no hay que acudir a los inversores para financiar y aprobar cada operación de forma individual.
Reglamento de gestión
Fija de antemano la política de inversión, los límites de actuación y las facultades del equipo gestor dentro de un marco acordado.
Agilidad y autonomía
El equipo ejecuta con rapidez dentro de ese marco, sin necesidad de convocar un comité para cada operación.
Un marco claro, alineado con los inversores.
La autonomía de ejecución convive con una gobernanza clara: reglas definidas, límites explícitos y una alineación de intereses transparente entre el equipo gestor y los inversores.
Ese equilibrio (capacidad de decisión dentro de un marco acordado) es lo que permite mover con agilidad sin renunciar al control ni a la supervisión.